viernes, 20 de julio de 2018

VEO HUMANOS, VEO HUMANIDAD



  “El socialismo económico, sin la moral comunista no me interesa”
   Esta opinión fue expresada por  El Che Guevara en una entrevista concedida en 1963. Completa la idea afirmando que; “Luchamos contra la miseria pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación”.
 Es innegable el fracaso del Modo de Producción Capitalista. Como nunca, hoy el mundo está sumergido en una peligrosa carrera hacia su propia destrucción. El llamado mundo globalizado, parece empequeñecerse cada día más. Las fuerzas dominantes ejercen su dominio sin ningún escrúpulo. El ser humano parece un extraño en su propio hábitat, en su propio mundo. En plena época moderna el hombre, como nunca antes en la historia, padece la falta de libertad; social, espiritual, política, cultural, etc.
   El Modo de Producción Capitalista trae consigo añadida una especie de enfermedad terrible; La Alienación; esa que lo introduce a la despersonalización y le impone a cada persona la cultura dominante, pero que a la par, lo domestica, lo destruye espiritualmente y lo resigna a aceptar al mundo tal cual es. Sin derecho a soñar y a aspirar uno mejor.
   La Alienación destruye la esencia del hombre. Le roba su condición básica; lo humano. Es una especie de esclavización que lo conduce a la resignación y le roba todo derecho a rebelarse ante lo que lo oprime y disminuye.
  El Socialismo es la esperanza. Es la utopía necesaria. El concentra las herramientas científicas para entender el complejo mundo de la economía política y de entendimiento del entorno. Así  como, la suficiente fuerza  para liberar espiritualmente al hombre. Para estimularlo al altruismo y a la grandeza. Para hacerlo más humano y más sensible para entender a su entorno.
   El Socialismo es una expresión humana que conduce al hombre por el camino de la bondad, de la solidaridad, de la hospitalidad. Conduce al hombre al encuentro del otro. Y Cuando decimos otro, parafraseando un poco a Leonardo Boff, nos referimos a todos los seres vivos. Los animales, los mares, los ríos, el medio ambiente. Y es que a través del “otro”, podemos practicar la hospitalidad, la bondad, la acogida. Y todas estas características humanas se hacen más grandes y valerosas, cuando ese “otro” es un extraño, un inmigrante, un desconocido. O cuando este es portador de toda una estructura cultural, étnica, ideológica o filosófica, diametralmente opuesta a la nuestra. De allí que El socialismo no es solo una compleja “formula” para entender el mundo y para entender a los diversos modos de producción que han antecedido toda la historia del hombre. Es un camino para hacer más humana, la humanidad.
               

viernes, 6 de julio de 2018

LA DESTRUCCIÓN DEL ESTADO NACIONAL; LA NUEVA COLONIZACIÓN.

   Era de esperarse; con la desintegración de la URSS, el derrumbe del Muro de Berlín y junto a ellos, la derrota de la esperanza, el fin  de los sueños, el fin de la historia, donde se sostiene el pensamiento único, “las ideologías ya no son necesarias” (Francis Fukuyama, 1992, “El fin de la historia”). La visión bipolar del mundo, que la sostenía el poderío militar y conocido como “La Guerra Fría”, queda rota para siempre.
   Ya “vencido” el enemigo; y con él su verborrea, y sus conceptos, no queda más que imponer su mando, su poder. Así, “el capitalismo es poder, no economía. Usan la economía, pero son otra cosa, concentración de fuerza armada y no armada, capaz de confiscar la plusvalía, los excedentes que produce la sociedad” (Abdullah Ocalan, líder de las milicias Kurdas de Oriente).
 Toda esta sacudida mundial trajo consigo la Globalización; un espejismo moderno para conquistarnos mejor, y la primera víctima es el llamado Estado Nacional y todo cuando en el subsiste y lo caracteriza. Es decir, su cultura, su lengua, sus expresiones políticas, su mercado interno, su policía, su ejército, etc.
   La Globalización, que no es solo convertir al mundo en una Aldea Global, como lo describió el sociólogo canadiense Marschall MaLuhan, en cuando al impacto comunicacional (cambios producidos por la radio, el cine, la televisión, los medios de comunicación en general; el impacto que han tenido la imagen, el sonido, la fotografía). Es en verdad, una guerra de destrucción/reordenamiento. El imperialismo se ha mundializado. Y junto a él, el nacimiento del Estado Supranacional, que a su vez ha creado sus aparatos de control, como El FMI, La Organización Mundial del Comercio, La Organización para La Cooperación y El Desarrollo Económico (OCDE). (VER; “Desarmar Los Mercados”, Ramonet, Ignacio).
 Como quien ya no corre peligro alguno de ser derrotado, el imperialismo impone su fuerza, su cultura, sus postulados, su razón y su lógica. Este no permite que pequeños aldeanos se subleven. Sin vergüenza alguna son sometidos por sus conquistadores.
 El nuevo orden mundial impone la tristeza y la resignación.  Convierte al hombre en un ser escéptico  e incrédulo. Y como “El Ministerio de La Verdad” (Orwell, 1984), castiga a quien se atreve a disentir.
  Los pueblos que osan respirar por cuenta propia; que fomentan su independencia y autodeterminación, y que fomentan su identidad cultural y que reconocen el legado histórico dejado por nuestros héroes (en el caso de Venezuela), son “obligados” a arrodillarse ante el amo del mundo.
   La Revolución Bolivariana es una acción quijotesca y titánica. Es la irreverencia contra el nuevo orden mundial. En Venezuela nos estamos jugando la rebeldía de los pueblos oprimidos del mundo. La fe por la libertad y el derecho que tienen las personas de soñar y de aspirar un mundo mejor, una sociedad mejor.

miércoles, 23 de mayo de 2018

LAS REDES NO SON LAS CALLES


Oportuno por estos días recordar aquel episodio que protagonizó, por allá por 1938, Orson Welles, y su dramatización de “La Guerra de Dos Mundos”; desde una emisora de radio con boletines intermitentes, afirmando que los marcianos nos habían invadido. Si bien al inicio de la dramatización él advirtió que todo se trataba de una ficción, la misma fue tan real, que llenó las calles de New Jersey. En cada boletín que emitía, expresaba una alarma. Por ejemplo llegó a afirmar que se habían observado varias explosiones de gas incandescente en el planeta Marte.

No tardó mucho para que la multitud saliera a las calles. La gente llena de pánico se escondía en sótanos y puentes, y muchos acudieron a las comisarias con toallas húmedas para repeler los gases venenosos con los que atacaban los marcianos.
Orson Welles y su grupo de actores desconocían el pánico que habían causado en los radioescuchas (oportuno decir que para la época; 1938, la radio era un medio masivo. Se estimaba que de cada cinco familias, cuatro tenían una radio en su casa). Y finalizaron su dramatización afirmando; “Damas y caballeros, les aseguro que “La Guerra de Dos Mundos”, no tenía otra intención que entretenerles en la víspera del día de Halloween”
Hoy, desde las Redes Sociales, se crean verdades virtuales. Dado su alcance masivo, hay quienes manipulan el sano juicio de la gente para favorecer sus conveniencias políticas o económicas. Se magnifican eventos, se silencian otros. Y hasta se llegan a dramatizar muchos, para hacerlos creíbles y convertirlos en verdades.
Han convertido la noticia en un espectáculo. En un trabajo reciente, titulado; “La Violencia del Mundo”, Jean Baudrillard y Edgar Morin, hacen un análisis sobre el derrumbe de Las Torres Gemelas (World Trade center), derribadas el 11 de septiembre de 2001, y de como un hecho noticioso; trágico y real, se convirtió en un espectáculo, cual cinta cinematográfica de Hollywood, donde la tragedia y la muerte no causaban ninguna conmoción.
Y así asistimos al asesinato público de Muamar el Gadafi, ocurrida el 20 de octubre de 2011. Ya la massmedia mundial había preparado el terreno de su asesinato y el odio ya estaba esparcido. Hoy Libia es un polvorín que arde por los cuatro costados pero la mediática lo silencia. Sus objetivos ya fueron alcanzados.
En Venezuela la manipulación mediática, que llega a extremos de ser una guerra psicológica, afecta sin dudas a la población y el sano juicio de la gente. Hemos llegado a extremos de compatriotas que desprecian a su propia patria y sus símbolos y su historia. Como que la bandera fuera un simple pedazo de trapo o que no las hubiéramos ganado en una caja de detergente. O que la historia heroica de Venezuela fuera una tira cómica.
Como la alienación, la manipulación mediática lleva a extremos de influir en la perspectiva de la gente. Le roba la capacidad de análisis  y la inteligencia de las personas. Incluidas personas que percibimos como personas cultas.
La manipulación mediática penetra la mente y el alma de las personas y los convierte en individuos tristes, desesperanzados y llenos de escepticismo ante las adversidades y ante la vida misma.
Un ser resignado es ya un ser derrotado. Es como estar muerto en vida. Pues, no nada más de pan vive el hombre. El hombre también necita vivir de esperanzas, de sueños, de utopías.
La mediática mundial ha estado empeñada en Venezuela. Y el objetivo es romper la identidad nacional. Fragmentar el sentido de país y de patria. Dividirnos y manipularnos, para luego ganar nuestra docilidad y poder instaurar, sin ningún tipo de impedimento, la explotación y dominación de Venezuela.
Triste de aquel que tenga su Facebook, su instragran o twiiter “lleno” de amigos y luego terminan solos en un café compartiendo con la nada. O aquel que crea que Las Redes Sociales son las calles del mundo. Allá abajo, allá están las catacumbas ardiendo en vida propia.        

viernes, 27 de abril de 2018

DESMORONAMIENTOS SIMBÓLICOS



   Los símbolos son todas esas estructuras físicas, espirituales, morales, históricas, etc, que mueven el quehacer diario de una sociedad. Ellos tienen un impacto en nuestras vidas y sin dudas contribuyen con el equilibrio social. En  muchos casos inspiran a pueblos enteros y generan orgullo, hidalguía y contribuyen grandemente con la idea de país y de sociedad.
   La destrucción de Las Torres Gemelas, ubicadas en Manhattan, Nueva York; The World trade Center (1973), no fue un hecho casual. Quienes planificaron su ataque y posterior destrucción, no solamente estaban derribando unos “simples” edificios, estaban derribando una las torres o edificios más altos del mundo (ocupaban el puesto No 4 en altura, como los edificios más altos del mundo); con ellas, derribaron también una simbología de la sociedad norteamericana. Independientemente de quien haya hecho esto, pues, se cuestiona aun, y cada vez con mayor base (ver informe emitido por “Científicos por La verdad”, en https//www.telesurtv.net/ “Los atentados terroristas y teorías sobre el ataque a las torres gemelas”). Más sin embargo, este no es al aspecto a dilucidar en esta entrega.
   Con el derribo de las Torres Gemelas se atacaba también la simbología que ellas representaban para los estadounidenses. Que dicho en palabras de Minoru Yamasaki, diseñador de las mismas; “Las Torres van a representar la nueva imagen de la ciudad, puerta de entrada para transmitir un mensaje de hermandad”.
   En el caso de Venezuela, insistimos, la guerra psicológica tiene su canal de expresión a través de la massmedia. Las corporaciones de la comunicación tienen una estrategia alineada con los centros de poder mundial.
   Nadie puede negar que El Gobierno Bolivariano, en sus líneas de acción, tenga como eje transversal; y he allí una concepción que define su accionar político, beneficiar a las clases sociales más desposeídas. Fortaleciéndoles su calidad de vida y el acceso directo a los bienes y servicios. El despliegue a nivel nacional de La Gran Misión Vivienda Venezuela es un ejemplo de ello. Y así también la cantidad de universidades públicas que existen.
   No fue casual el ataque y quema de universidades, como la UNEFA por ejemplo, del cual fueron víctimas en las recientes guarimbas escenificadas en Venezuela. Realmente lo que se atacaba era la simbología, lo que ellas representan; en el marco de una concepción distinta del hecho educativo; de gratuidad y de una educación libre y de calidad.
   Quemar viva a una persona es destruir nuestra simbología de libre pensamiento. Es una amenaza que claramente recuerda al holocausto cuando judíos, negros, comunistas y homosexuales eran asesinados, en lo que se ha constituido en el mayor acto de xenofobia que hemos padecido.
   La Guerra Económica que se desarrolla en Venezuela persigue entre otros fines, resquebrajar y humillar al pueblo. Doblegarle su orgullo y su moralidad.
   La televisión privada todos los días nos pasan al Chavo, pero critican cuando el canal del Estado recuerda todos los domingos los programas de “Aló Presidente” de Hugo Chávez. Que además son programas que hoy por hoy constituyen piezas políticas invaluables e importantes.
 Los Desmoronamientos Simbólicos buscan dejar al pueblo sin memoria. Es el objetico que persigue la massmedia perversa, para luego someternos mansamente.  


viernes, 20 de abril de 2018

EL MORTAL JUEGO DEL ESPEJO




Lo que parece un juego entre “yo” y el “otro”, no es más que una manipulación perversa de la massmedia, que se empeña en influir de una manera determinante en la mente y en el comportamiento de la gente. La violación de las imágenes es permanente. Estas sustituyen al acontecimiento.
El fetichismo parece renacer. Y el culto a la imagen sirve de “Refugio Imaginario” al acontecimiento, a lo sucedido.
Un acontecimiento que nos sirve para ilustrar esta idea, tiene que ver con los actos violentos sucedidos en Caracas el año pasado, conocidos como Guarimbas. Estos fueron tales, que incluso llegaron a quemar viva a una persona. Estas imágenes de la persona en llamas, tomadas por el fotoperiodista Ronaldo Shemidt (instagran: rschemidt), titulada; “Joven en Llamas”, está nominada al premio World Press Photo 2018, en dos categorías; Foto del Año y  Temas de Actualidad. Se premia el trabajo fotográfico pero no se condena el hecho. El acontecimiento y su magnitud quedan sustituidos por la imagen.
Así también la imagen de Cristiano Ronaldo, anotando un gol de chilena, le da la vuelta al mundo, signado como un acontecimiento de mayor importancia que los bombardeos a Siria y sus consecuencias nefastas para la población civil y las fragrantes violaciones a los DDHH.
La massmedia no actúa al azar. Todo está concebido de manera bien calculada. Las grandes trasnacionales de la información son concebidas como herramientas fundamentales en la guerra psicológica que se da hoy en el mundo.
Poco a poco las herramientas de contención van perdiendo su valor. Por ejemplo, los EEUU atacan a Siria porque supuestamente poseían laboratorios para elaborar armas químicas. Pues, se ha demostrado que “tal verdad” se escenifico, cual cinta cinematográfica de Hollywood , con actores y todo, en espacios creados exclusivamente para ello. Los EEUU no necesitaron ni la aprobación del congreso, ni la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU y sin que esto significara para ellos una acción de defensa Propia. La imagen que nos mostraba CNN y los grandes medios de comunicación; sus luces como cocuyos alumbrando el cielo, sus efectos especiales cual Guerra de Las Galaxias y sus polvaredas que servían para ocultar el miedo; fueron la verdadera noticia. El acontecimiento quedó opacado. Y he allí el verdadero papel estratégico que juega la massmedia.
A todo esto se suma, como un corolario o la estocada final para que se termine de imponer la verdad que la massmedia desea imponer, las consideraciones políticas y morales, que los opinadores y “expertos” empiezan a esgrimir por todas partes.
Vivimos una época de ataques desmedidos a nuestro sano juicio. La verdad es como un fantasma que se nos aparece y desaparece y al fin de cuenta no quedamos seguros de lo que vimos o de lo que oímos.  O si lo que vimos u oímos fue una película o un cuento que nos echaron.

jueves, 22 de marzo de 2018

DEL LIDERAZGO Y DE LOS LIDERES DE PAPEL




   De entrada debemos decir que estas reflexiones vienen estimuladas por cuatro personajes que ejercen vocería política dentro de la oposición venezolana. Son ellos; Delza Solórzano, Ramón Guillermo Aveledo, Freddy Guevara y Leocenis García. Por casualidades que brinda la gran “selva de concreto” que es la ciudad de Caracas, hemos podido ver la soledad que preside a estos personajes.
   Son líderes de mentira, personajes de papel que se han erigido producto de una mediática mentirosa que en su afán de combatir lo incomodo que les resulta este gobierno a sus intereses, le ha abierto las puertas a estos fantasma y a su verborrea solitaria.
   Triste para una persona que se dice líder  y cuando camina por las calles de la ciudad no sabemos si camina o deambula. Le son indiferentes a la gente. Nadie los saludas, nadie los detiene, nadie los ve.
   El liderazgo político que entendemos como real es ese de la tribuna de oradores, el que mueve masas, el que convence con su ejemplo. El que se erige desde una perspectiva de grandeza y de desprendimiento. El que ve por sobre las sombras, el que se proyecta en el tiempo y abres luces donde reina la oscuridad.
   El líder es sinónimo de gentes. Se es líder porque muchas personas se conjugan en un discurso, en un camino por andar, en una persona, en una visión de vida que estimula y congrega conciencias.
   Dos veces nos hemos topado con Ramón Guillermo Aveledo. En ambas oportunidades lo hemos visto caminar solitario. Ha entrado a un café lleno de gente y parece no ser reconocido por nadie. Él absorto en su teléfono chateando y apartado del roce humano. Un hombre que se dijo vocero de los sectores oposicionistas del Gobierno Bolivariano y de la MUD, un hombre que suponemos líder, sin pena ni gloria en un café; espacio de charlas y tertulias, pero él aislado y solitario.
   A Delza Solórzano la distinguimos una tarde de beisbol en el Estadio Universitario de Caracas. Vestía una camiseta de Los Tiburones de La Guaira. Ella como Aveledo, estaba solitaria en su puesto. La gente transitaba de un lado a otro y la ignoraban. Ella, más famosa por lo dicho sobre los barriles de petróleo, no sabía que el término “barril”, se utiliza como unidad de medida (bbl), y que corresponde a 42 galones. Que el barril no es un envase físico, sino una expresión de medida. Y famosa también por las contradicciones con su progenitor, quien incluso, ha sido militante de la izquierda.
   Delza Solórzano es una lideresa de la massmedia; del micrófono y la tv. Las masas le son ajenas.
   La fama de Freddy Guevara ha sido efímera. Por los días de las guarimbas que convocaban al odio y a la muerte, él no cesaba en hacer llamados a enfrentar; matar, destruir, quemar, etc, al “régimen” de Nicolás Maduro. Terminó escondido en la embajada chilena. A él también lo vimos en dos oportunidades, transitar solitario, sin que nadie osara abordarlo. Así como cuando un líder decide ir a un sitio y la gente inmediatamente lo identifica y lo aborda y le pregunta y desea conversar con él. Pues, nadie se le acercó. Nadie le preguntó, nadie lo aupó. Triste, pero real. Un líder de papel.
   A Leocenis García, editor del Grupo 6to Poder, candidato presidencial en estos momentos, creemos que no lo conocen ni en su casa. A él lo vimos caminar largamente por Chacao, casi dos cuadras, y no ser ni siquiera  saludado por nadie. Ignorado totalmente por la gente. Increíble. Una persona que se diga LIDER y que nadie le brinde al menos un saludo. Es la trágica soledad del hombre cuando la mediática lo ignora. Cuando su voz para poder ser escuchada, pende solo de la massmedia. Sin ella no existen.
   Con Hugo Chávez el liderazgo cobra un matiz ético que se había perdido en el pasado. El hombre y la coherencia entre la praxis y el discurso. El líder que desciende al pueblo y padece junto a él sus dolores y sus sufrimientos. Qué bebe de su sabia y que le jura lealtad a los avatares del camino.
   Chávez dignificó la política, pero además enseñó a todo un pueblo, y he allí el tamaño compromiso de los liderazgos por venir, que el liderazgo verdadero se forja en la identidad, en el compromiso, en la inteligencia, en el ideal, en la moralidad. El líder debe remar junto al pueblo, y eso el pueblo lo sabe bien.       


viernes, 16 de marzo de 2018

LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA Y LA REVOLUCIÓN HUMANA.



   No se puede negar el alto nivel de masificación con que cuenta la educación universitaria en Venezuela. Todo joven que se gradúa de bachiller tiene casi asegurado su cupo universitario. Las opciones son diversas y en la mayoría de los casos sin necesidad de trasladarse a lugares lejanos de su núcleo familiar. Y lo más importante, y sin negar la gran gama de universidades privadas y de calidad que existen en el país, de manera gratuita pueden ingresar a una carrera universitaria.
   No obste de ser esto algo tan cotidiano en la sociedad venezolana, no es así en muchas latitudes del mundo y en muchas sociedades del llamado primer mundo o sociedades avanzadas. En la gran mayoría de las sociedades ir a una universidad NO es un derecho. Si una familia no cuenta con los recursos económicos suficientes, lamentablemente sus hijos o familiares directos no podrán formarse en la academia.
  Para muchas familias, en otras latitudes y en otras sociedades, el que un joven pueda asistir a una universidad, es realmente una inversión. Y no solo inversión de tiempo, sino de recursos económicos.
   Venezuela tiene uno de los índices más altos en cuanto a la masificación de la educación universitaria. En comparación con el resto del mundo nuestro país ocupa el 5to lugar. Superando en matrícula universitaria (masificación escolar), a países como EEUU, Francia, España, Italia, Japón y China. Y esto no es un invento, está certificado por la UNESCO.
   Y en América Latina ocupa el segundo lugar en matrícula escolar con un 83%. La tasa bruta de matriculación universitaria en Venezuela es 2,5 veces superior al promedio del resto de la región.
   En nuestro país la Educación  está consagrada como un Derecho Humano (VER: Constitución Nacional.  Capítulo VI “De Los Derechos Culturales y Educativos”, artículo 102), y además consagra la gratuidad de la misma.
   Sin duda que el gran reto que plantea la academia es que nuestros jóvenes se conviertan en vanguardia del desarrollo y del progreso. Se estudia para vencer las sombras, pero también para transformar, para revolucionar. Se estudia para penetrar la complejidad, para viajar por la rigurosidad de la ciencia y traer las nociones y el conocimiento a la vida cotidiana y darle utilidad, funcionalidad y vitalidad. Se estudia para entender al hombre y humanizar el entorno. Para entender que somos solo un gesto “insignificante” y minúsculo del universo, que nuestra vida solo dura un suspiro y que la evolución nos ha ido convirtiendo poco a poco en un mostro que marcha aceleradamente hacía su propia destrucción.
   Hoy más que nunca la educación tiene que servir para hacer revolución. Revolucionar todo. Revolucionar la vida.  

sábado, 10 de marzo de 2018

LA GUERRA CONTRA VENEZUELA ES INEDITA, LA VICTORIA TAMBIEN LO SERÁ.


Venezuela es objeto en este momento de un experimento, que si bien ha sido ensayado con “éxito” en otros países, en el caso nuestro se muestra cruel e inhumano. Las secuelas que deja son terribles, pues, si bien la guerra económica tiene un impacto inmediato en la vida cotidiana de los venezolanos, no es menos cierto que el efecto psicológico deja secuelas preocupantes, que se expresan en el comportamiento de la gente; en su manera de pensar, de sentir, de tomar decisiones y en su forma de percibir la realidad.
 Quienes están detrás de todo esto saben bien lo que hacen. Nada es al azar ni improvisado. Y el gran vehículo para inyectar e inocular toda la dosis es la massmedia. Todo pasa por la comunicación. Prensa escrita, radio, televisión, redes sociales (twiiter, Facebook, instagran y otros mecanismos de comunicación masivos), que nos bombardean a su antojo con mensajes manipulados y en muchos casos  con información falsa, que buscan ubicar a la gente en una perspectiva equivocada ante su entorno.
   Uno de los objetivos más inmediatos que persigue la guerra psicológica es lograr la desmoralización de la persona y reducirlo a un ser escéptico, desconfiado, desesperanzado y dócil. Es humillar al ser humano y convencerlo de que este modelo político es el responsable del caos y de la crisis. A la par se busca ridiculizar el lenguaje y las ideas políticas haciendo ver que todo obedece a un discurso desgastado y pasado de moda. Que el socialismo y la lucha de clases sociales; y toda la concepción que encierra el materialismo histórico y dialectico y hablar de clases dominantes, de explotación, de dominación, etc, no es más que un discurso que pertenece al atraso y al pasado. Cuando la verdad verdadera es que los nuevos mecanismos de dominación o la nueva ideología dominante son precisamente, descalificar a las ideologías. El fin de las ideas, el fin de la historia, el fin de los sueños, el fin de las esperanzas. La resignación total.
   Y con mucha preocupación hay que decir, el rol “deliberado” que juegan muchos periodistas cuando publican información sin ser verificada o cuando les dan vocería a personas que señalan como verdad simples opiniones o puntos de vista que benefician su postura política o cuando se atreven a opinar sobre  elementos irrespetuosos o contrarios a la ley o a las buenas costumbres. Quizás es su contribución al caos. Nada es deliberado.
   No se puede negar el daño que hace esta guerra, este experimento de exterminio y de dominación. No obstante, para no decir subestimación, hay aspectos y características de la población, de la gente, del ser humano venezolano, latinoamericano, de la persona individual, que en muchos casos escapan a los cálculos y mediciones y que no están reflejados en ningún manual o registrado como resultado experimental, y es precisamente la naturaleza propia de la que está dotada la gente del sur de la América, que por siglos ha luchado siempre por su dignidad, por su respeto, por su libertad y su tierra.
   Desde las estirpes enraizadas de las llamadas Culturas Precolombinas hasta las primeras expresiones de luchas libertarias impulsadas por José Leonardo Chirino, mucho antes de la Guerra de Independencia y luego la guerra misma por liberarnos del yugo español; que por lo demás fue una guerra epopeyita  y quijotesca; una mezcla de romanticismo y crueldad, de gallardía y poesía, de grandeza y nobleza; histórica, ejemplarizante y trascendente, que nos convierte en seres aptos para enfrentar y vencer; así como este momento histórico que vivimos, cualquier pretensión de dominio y conquista. Cualquier intento de sometimiento.
   La América del Sur también existe. Muchos creen que nuestra mayor riqueza es el petróleo, el oro y los minerales que pueblan nuestra geografía, olvidan al ser que respira y su carga histórica; su sudor, su dignidad y el barro de que estamos hechos. Somos ríos de agua dulce, bosques y árboles frondosos, somos agua salada, sol y noches frescas. Somos también esperanzas y somos arrechos!  
       

jueves, 1 de marzo de 2018

JUGANDO A SER BUENOS PARA ENGAÑAR AL DESTINO


Las religiones han servido mucho para engañar a la bondad y para engañar el lado bueno de los hombres. Así también quienes juegan por un rato a ser un tilín mejores, delegan en una limosna y en un trozo de lastima, el derecho de los hombres a comer y a ser tratados como iguales, tratados con dignidad.
Con el perdón de los verdaderos apóstoles, una sotana disfraza la perversidad y pretende erigir en santo a quienes hacen arder en la carne sus bajezas.
El diezmo es el pasaje a la vida eterna. Basta darlo para sentir que te has liberado de la deuda de la maldad. Ya tu alma está limpia, ya has domado a tu verdugo.
Pasa igual cuando tu auto se detiene en el semáforo y te abordan los “niños de la calle” a rogar por las migajas que les puedes dar. Como que el problema atañe a todos menos a ti. Darles algo te brinda la oportunidad de la compasión y de engañar por un instante tu aporte a la bondad.
La gente que hurga en la basura o que busca guarecerse del inclemente frio, es, como almas que andan en pena, para quienes los templos son lugares sagrados, inspirados en ellos, pero donde Dios prefiere acoger su solemnidad y sus rituales.
Creemos más en la gente pobre que no sabe con certeza su mañana, pero que aun así sonríe y le brinda a su prójimo un pedazo de su pan, que aun compartiéndolo no mitigara su hambre.
En el soldado que se hace hombre por un ideal y que porta su fusil para defender una causa.
  En el dirigente obrero que cree en el proletariado. En el campesino que ama la tierra que da sus frutos.
En el músico que canta su verdad y su dolor. En el vendedor que cree que la usura es un pecado. En la madre que besa a su pequeño hijo con tanto amor y esperanzas, que en un simple beso ve partir su sacrificio y consagración.
Creemos en el lenguaje que hablan en los barrios pobres, en su gestualidad y en sus sonidos. Creemos en el ayuno militante, en ese que enfrente el espíritu con la carne, pero que sacrifica el placer por la fe.
Le tememos a la gula y a la ambición. A la envidia y a todos esos sentimientos bajos y miserables que por momentos nos apartan de lo humano, de lo racional.
El ciclo dinámico de la vida y el constante movimiento de las fuerzas cósmicas y poderosas; sagradas, misteriosas, ancestrales, mágicas, no distinguen entre posición social o económica, entre gente de color o entre gente que hace éticamente lo correcto o no. Las únicas diferencias son el destino y las consecuencias de sus actos. Pues, ya sabemos que hay hombres que trascienden los umbrales de la eternidad y siguen más vivos que nunca. En su mayoría, hombres que desafiaron el statu quo y miraron la vida por encima de los tiempos. Para ellos la muerte no existe.
Los hay también, los que a cada paso que dan asesinan un poco a la humanidad. Hombres que deambulan por el mundo transportando miserias y burlándose de la solidaridad, de la misericordia, de la bondad, del amor, de los sueños, de las esperanzas. Mutilando al hombre de uno de sus dones más sagrados; su amor por el prójimo y el afán de cultivar la esperanza por el camino que queda por andar.
No basta jugar a ser buenos, no basta rezar, como decía el padre cantor. El esfuerzo debe ser mayor. Los buenos somos más.  

viernes, 9 de febrero de 2018

EL DERECHO QUE OTORGA LA JUSTICIA SOCIAL

No todo el tiempo La Justicia Social fue algo tan común como lo parece. Desde la concepción del Derecho de Gentes y en su paralelismo con el Derecho Natural, fueron muchos los que terminaron resignados al comprender que la historia, vista ésta desde el punto de vista de la economía política, terminó dividiendo al mundo entre ricos y pobres y entre explotados y explotadores. Ah, pero también, entre revolucionarios y conservadores. Entre hombres que se empeñan en trascender y en recorrer caminos cuales quijotes y entre hombres que se empeñan en que nada cambie. En que las sociedades se mantengan estancadas y negadas al progreso y al desarrollo. Hombres que se empeñan en frenar el desarrollo de la historia y echar por tierra sus leyes. Así Las Fuerzas Productivas parecen supeditadas a sus designios, pero al final terminan pasándole por encima.
En Venezuela La Justicia Social ha cobrado vida y forma con Hugo Chávez y con el izamiento de las banderas del bolivarianismo. Legado que ha sostenido Nicolás Maduro, resaltando incluso una virtud hoy día en desuso, como lo es la lealtad. Y si hay alguna duda de ello, miren un poco a su alrededor y vean a los Lenin Moreno y su traición al Presidente Correa. O el caso de Luis Almagro (Secretario General de la OEA), promovido por Pepe Mujica. O el caso de Macri y su traición al pueblo de Argentina o el de Temer en Brasil. De modo que ejemplos sobran.
Antes de Chávez en Venezuela imperaba el carnet partidista y las casas del partido eran las agencias de empleo. El pueblo estaba resignado a ser pobre y además el Estado no ofrecía alternativas. Venezuela era un país rico con un pueblo pobre. Nadie se explicaba esa contradicción.
Con Chávez y La Revolución Bolivariana la gente empezó a viajar por el mundo. El cupo viajero le permitía a muchos traspasar las fronteras y conocer mundos. Una “Gota de Petróleo” era distribuida equitativamente entre todos los venezolanos.
Chávez ordenó atender a los discapacitados  como nunca antes se había hecho en el país. Se activó una política de Estado para ello. La atención médica, a través de Barrio Adentro, buscó hasta el más lejano de los venezolanos para brindarles atención médica primaria. Una deuda que ningún gobierno le había satisfecho al pueblo.
La Revolución Bolivariana reivindicó e hizo Justicia Social con los pensionados de este país. Y además abrió las posibilidades reales para que muchas familias puedan acceder a una vivienda digna. La Gran Misión Vivienda Venezuela es garantía de ello. Sin cuota balón y sin las marranerías perversas de los controles bancarios que nos obligan a pagar más veces el precio de un inmueble.
La Justicia Social  también ha tocado las puertas de los indígenas. Pobladores originarios de nuestro continente. Respetándoles su hábitat, costumbres y cultura y además, dándoles reconocimiento constitucional.
Los enemigos de Venezuela la quieren ahogar. Ya no ocultan el lenguaje ni sus intenciones. Ya de manera grotesca y descarada anuncian el intervencionismo, el bloqueo y sus intenciones de intervenir militarmente el país. Aun así El Presidente Maduro desarrolla políticas sociales para no dejar al pueblo desguarnecido. De hecho para este 2018, contra todos los pronósticos, la inversión social abarca más del 70% del presupuesto. El CLAP, los bonos, no son dadivas. Son mecanismos de ayuda en momentos de guerra económica.
Además de que nuestras riquezas naturales son apetecibles. La Revolución Bolivariana es un ejemplo de que los enemigos del progreso y de la libertad, temen que se disemine por el mundo.

Aquí nos estamos jugando el futuro de Venezuela y el futuro de los pueblos que claman justicia y que anhelan conocer La Justicia Social; extraña figura que escasea en la cotidianidad de su gente.      

viernes, 2 de febrero de 2018

LARGO PASADO PERO CORTA MEMORIA.

Cuando Hugo Chávez gana La Presidencia de La República en 1998, detuvo de manera inmediata la ola de privatizaciones que se venían sobre el país.
Ya Carlos Andres Pérez, no obstante de ser Acción Democrática miembro de La Internacional Socialista, electo para un segundo periodo (1989-1993), había asumido la visión, sin desparpajo alguno, de Libre Mercado y con ella la eliminación de subsidios y la privatización,  como la panacea de todos los males de la sociedad venezolana.
El 2 de febrero de 1989 da Carlos Andrés Pérez su primer discurso a la nación, ya como presidente electo. El 16 de febrero de 1989 anuncia El Paquetazo Económico y deja plasmada toda su visión de libre mercado. El 19 de febrero de 1989 se informa al país de la visita de los representantes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional y de Edgar Leal, nuevo negociante de la Deuda Externa en Washington. El 27 de febrero de ese mismo año se produce El Caracazo.
El Paquetazo de CAP incluía; someterse al FMI y aplicar de manera inmediata, un programa de ajustes, para obtener financiamiento de  US$ 4.500.000.000, en tres años, liberar las tasas de interés, eliminar la tasa cambiaria y eliminación de la tasa preferencial de divisas, liberación de precios, aumento de las tarifas de los servicios públicos, aumento de la gasolina y el transporte.
Finalmente sale CAP de la presidencia ante el Antejucio de Merito que le fue abierto por malversación de fondos públicos.
De mayo a junio de 1993 asume provisionalmente la presidencia, el presidente del senado, Octavio Lepaje. Hasta que El Congreso designa, para culminar el periodo presidencial a Ramón J Velázquez.
Para el periodo presidencial de 1994-1999, gana Rafael Caldera y lanza su programa de gobierno conocido como “La Agenda Venezuela”; severo programa de ajustes macroeconómicos; privatización de empresas, asociación con transnacionales para explotar La Faja Petrolífera del Orinoco (la llamada “Apertura Petrolera), y reformas legislativas para garantizar la aplicabilidad de todo el paquete. No es casual La Ley de Privatización, sancionada en 1997 y defendida fervientemente en el seno del congreso, entre otros diputados, por Henry Ramos Allup y por la fracción del partido Copei.
Por esos días se hablaba de que en el seno del congreso existían dos corrientes políticas. La corriente “Estatista” y la corriente “Privatizadora”, y el punto de discusión fuerte en el seno de la cámara, eran el artículo 1 y el artículo 16 de la Ley de Privatización.
Si Chávez no hubiera ganado las elecciones no se hubiera detenido el plan privatizador que se venía contra el país. Se iba a privatizar a PDVSA, a las Empresas Básicas de Guayana, a La Educación Universitaria, la salud, etc.
De modo que el debate entre Estatistas y Privatizadores solo tocaba la forma del problema, no el fondo. Chávez lo definió. Revolución o Reforma. Y he allí la razón por los que los enemigos de la patria se la tienen jurada a La Revolución Bolivariana.
Aquí hay demasiadas cosas que defender. El Estado Social y de Justicia es una de ellas. Sin La Revolución Bolivariana no existieran los pensionados ni la Gran Misión Vivienda Venezuela ni todas las políticas sociales de inclusión y de justicia. Venezuela no fuera un país sin analfabetas ni uno de los primeros países en el mundo con más acceso a la educación universitaria.
Defendemos el derecho a ser libres y a dar respuestas a nuestros problemas sin empeñar el futuro y las riquezas de Venezuela.
Aquí muchos se montaron en avión gracias a Chávez. Y empezaron a comer tres veces al día gracias a Chávez. Y gracias a Chávez tienen apartamentos, carro y viajaron por el mundo. Y gracias a Chávez se graduaron en una universidad. Y empezaron a tener rostro, a tener una identidad, a ser oídos. Hay muchas cosas que defender.      


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UN GIRO A LA DERECHA

        Hay compañeros que viven en una permanente crítica al gobierno bolivariano. Son implacables, severos y constantes en sus críticas. T...